Un océano de astucia
Un matrimonio joven se dispone a cumplir su sueño: Un largo viaje de placer en un más que lujoso crucero. A primera vista, luego de un pacto, todo parece brillar en la pareja... Pero no es así. Los dos guardan secretos que en pleno viaje salen a la luz, con la ayuda de una tercera persona... Y todo termina en tragedia.
Prólogo
La venganza tiene mala reputación. La
venganza es algo de mafiosos. De gente sin corazón o sin equilibrio emocional.
También se dice de ella que es un comportamiento infantil, por lo que, con lo
dicho anteriormente, pone más en situación de ridículo al adulto vengativo. Se
dice que es algo infantil, irracional porque llevar a cabo una venganza no nos
soluciona el problema, no nos borra el dolor, la angustia o la traición que
hemos sufrido. Por todo esto, la mayoría de los humanos afirma que no es
vengativo. Que serlo o intentar una venganza es darle importancia al que nos
perjudicó. Que lo mejor es “matarlo con la indiferencia”. Que si nos vengamos,
estamos demostrando que somos tan repudiables como quien nos hizo mal… Pero
para mí, estas palabras o posturas son hipocresía… ¿Quién, ante un delito que
se sufra, no pide “justicia”? Nadie. Absolutamente toda persona desea, exige
que sobre quien lo ha perjudicado “caiga el peso de la ley”. Perfecto. Y
pregunto, si un delincuente recibe la condena que marca la ley, ¿eso borra el
dolor que nos provocó? ¿Reaparece mágicamente el Bien material que nos robó?
¿Resucita ese ser querido que fue asesinado? La obvia respuesta a todas esas
preguntas es “no”. Entonces, ¿por qué pedimos que se haga justicia? La gente,
con su hipocresía, contestará: “Para que otros ciudadanos no sufran por lo
mismo que me hizo él”, “para que haya más seguridad en la sociedad”… Otros, más
abstractamente y sin la más mínima certeza, dirán, “para que mi hijo, asesinado
por él, descanse en paz”… La cuestión real es que todos para sus adentros
piensan, “que se pudra en la cárcel”. Pura venganza. La Justicia y sus leyes no
hacen más, -y no está mal, -que propiciar para los damnificados… una venganza
en términos civilizados. Eso es la Justicia. Nadie cree en la capacidad
reeducadora del sistema carcelario, por más que salgan con la frase, “para que
otros ciudadanos no sufran por lo mismo que nos hizo él”. Solo una minoría de
delincuentes sale de la prisión “readaptado a la sociedad”. Y para más, muchos
delitos graves no son condenados con prisión de por vida, derribándose así
aquello de “para que haya más seguridad en la sociedad”. La venganza, de una
manera u otra, es practicada por todos. Cuando el mal que provoca una persona
no es punible (porque se produjo en la órbita privada y no tenemos herramientas
para demostrarlo, o simplemente porque su sucia acción no es contemplada por
ley alguna) el ser humano solo piensa una cosa: Venganza. Es algo puramente
instintivo. De una manera u otra, todos quieren venganza. Incluso aquel ser
humano que, por no tener agallas o astucia e inteligencia para tramarla y
llevarla a cabo, le desea a esa persona todos los males del mundo… Venganza.
Quien no desea venganza, quizá sea una persona que no tiene amor propio. Quien
la desea, más allá que la logre o no, es una persona con alto sentido de la
justicia. Es más confiable esta última…
En esta historia, -de apasionados, -un
matrimonio inicia un ansiado viaje de placer. Se los ve felices, pero ambos
esconden cosas a los ojos del otro. Uno de ellos sabe exactamente que es lo que
su cónyuge ha ocultado. Y maquina una venganza más anhelada que ese viaje. Con
todo el riesgo que eso conlleva. A veces hacer justicia no es tarea para
blandos.
En la venganza,
como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
La venganza es un plato que se come frío.
Stephen fry
Comentarios
Publicar un comentario